Obra
J. L. Greco
Para marimba y electrónica. La aparición de la electrónica abre el espacio del instrumento y lo proyecta hacia un plano más imaginario. Tras un recorrido marcado por la fuente, el cuerpo, la danza, la variación, la toccata y el canto nocturno, esta última obra conduce hacia un territorio mítico y expandido: la percusión ya no suena solo desde el escenario, sino que se multiplica, se rodea de otras presencias y se mezcla con una dimensión acústica transformada.